Aprender a través de los valores


“Observa tus pensamientos, se convierten en palabras.

Cuida tus palabras, se convierten en acciones. Ve tus acciones, se convierten en hábitos. Ve tus hábitos, se convierten en tu carácter. Cuida tu carácter, se convierte en tu destino”.

Teresa de Calcuta

Vivimos en una época sedienta de paz, compromiso, convivencia social, igualdad social y donde a diario escuchamos decir que hay crisis social, crisis de valores. Ante esta contingencia, la educación es el protagonista central para formar en todos los ámbitos y niveles educativos y familiares, sobre: educación en valores, formación personal, formación ética y otros temas vinculados.

Educar se convierte en una realización constante de valores, transmitiéndolos, ponderándolos y cultivándolos, como una forma de internalizarlos y la mejor manera de evaluar la integración de un valor es a través de la actitud ejemplificante del individuo.

Se puede abordar la formación en valores basados en cuatro aspectos fundamentales:

  • la persona,

  • las relaciones humanas,

  • la realidad y

  • la espiritualidad

La educación en valores debe ser en forma continua y permanente con la responsabilidad de todos y cada uno de los miembros de la comunidad al,

  • Promover cambios significativos que conduzcan a la formación de un ser humano capaz de desenvolverse en una sociedad pluralista, en la que pueda practicarse como norma de vida la libertad, la tolerancia, la solidaridad, la honestidad, el respeto, la paz y la justicia social.

  • Sensibilizar al ser humano a relacionarse con los demás de forma pacífica, respetuosa y productiva, aceptando y reconociendo que los seres humanos poseen diferencias individuales, por lo que cada individuo es un ser respetado y aceptado como tal.

  • Que la persona identifique su propia escala de valores, que le permita asumir su compromiso personal en la toma de decisiones éticas de manera tal que, cada uno seleccione lo que debe hacer en cualquier situación.

  • Humanizar más al humano a mejorar la calidad de sus acciones, tendientes a solucionar conflictos que surjan en la sociedad.

  • Formar hombres y mujeres integrales capaces de dar respuesta a la crisis social y a la desvalorización humana que se vive actualmente.

El Papa Francisco ha hablado de “custodiar” y “servir”. Todo ello tiene que ver con el dominio de uno mismo. Un campo en el que cabe destacar entre otros, estos valores: el respeto y la fidelidad, la paciencia, la espiritualidad, el ánimo y la valentía, la concentración y silencio. De ellos trata Romano Guardini en su obra donde dice que el “respeto” ante lo grande y elevado (la dignidad de la persona, una obra de arte, la belleza del mundo, lo sagrado), va asociado al “cuidado” de lo que es pequeño o débil.

Respetar a las personas es tomarlas en serio, tratarlas sin violencia, astucia ni indiferencia (cosa que puede llevar a romper un matrimonio o una amistad). Hoy falta el respeto a lo personal, y lo invadimos o utilizamos por curiosidad.

Aprendo a través de los valores cuando abordo desde el centro de mi persona, las acciones que me llevan a una vida en común con los demás sana, espiritual, humana.

Cuando soy congruente con el bien de mi familia, mi hermano.

Cuando puedo ser disciplinado con mis respuestas de amor.

Cuando puedo ser constante y puedo voltear al Cielo en busca de ayuda.

Los invito a marcar éste camino.

Por: Miss Ana María Vázquez Zesati