Help. ¡Adolescente en casa!


La adolescencia es una época en ocasiones complicada, no quiero decir difícil, ya que todos pasamos por ella, y aquí estamos, seres humanos preocupados por tener un mundo mejor para nuestros hijos y para nosotros mismos.


Es natural que padres y maestros que convivimos con adolescentes sintamos que estamos librando una batalla constante con ellos por lograr que respeten límites, obligaciones y valores que les hemos inculcado desde pequeños.

Y surgen muchas preguntas para poder guiar a estos jóvenes que están pasando por tantos cambios, desde sentimentales, fisiológicos y físicos hasta las explosiones hormonales por las que sus cuerpos pasan, ellos son foco de nuestra atención.


Los adolescentes pierden muchos intereses que antes eran lo máximo para ellos; la familia comienza a tener un segundo plano ante las amistades; la imagen de autoridad (la que sea) comienza a ser cuestionada. ¿Qué hacer cuando todo esto y más sucede?


Cuando los cambios llegan, comienza el momento de ayudarlos a tener una transición “cómoda” para ellos. Una manera sana es tener claro dentro del ambiente en el que ellos se desarrollan los límites, las obligaciones y las consecuencias hacia la falta de estos dos. Debemos saber que los límites son apoyo para la sana convivencia familiar y su crecimiento como personas y que rebasarlos traerá consigo una consecuencia.



Cada familia, escuela y salón de clases tiene sus “reglas a seguir” es decir esos límites y obligaciones a respetar. Pero cuando aquellos acuerdos que ya se habían acordado antes de que llegara la adolescencia ya no son suficientes o carecen de efectividad debido a que cada etapa tiene diferentes características, los hijos ya crecieron y están cambiando. ¿Qué hacer?


Llego la hora de negociar nuevos acuerdos y me encantaría compartir con ustedes una pequeña guía que me ha servido para esta nueva etapa. Está pequeña lista les podrá ayudar a establecer esos nuevos límites y obligaciones:


1.- Sean claros para que los adolescentes los entiendan fácilmente.

2.- Se establezcan de acuerdo a la edad, madurez y grado de responsabilidad del adolescente.

3.- Sean confiables tanto para nuestros adolescentes como para los padres y maestros.

4.- Ofrezcan seguridad tanto a los padres como a los hijos adolescentes.

5.- Deben establecerse por anticipado a los adolescentes, para que sepan que se espera de ellos.



Seamos más cercanos a nuestros adolescentes, convivamos y platiquemos. Establezcamos lazos de comunicación abiertos y cercanos con ellos. Seamos un reflejo y un claro ejemplo de lo que les estamos pidiendo a ellos. Seamos congruentes entre lo que decimos y cómo actuamos.




Escrito por: Miss Elvia (Miss Inglés 5º y 6º Primaria)